El peñón de Cayaguanca

El peñón de Cayaguanca es una roca enorme que se encuentra en un cerro en San Ignacio, Chalatenango, en un punto donde limitan El Salvador con Honduras.

El peñón de Cayaguanca

Según cuenta una leyenda, hace muchos años, cerca de lo que hoy es San Ignacio existía una población indígena gobernada por un cacique de carácter fuerte y tenía una hija que era codiciada por varios jóvenes, entre ellos Cayaguanca, un apuesto y valiente guerrero, cuyo único defecto era ser pobre.

La joven princesa estaba profundamente enamorada de ese guerrero, y a escondidas de su padre le entregaba todo su amor.

Un día, el enojado cacique se dio cuenta de la relación que su hija tenía con Cayaguanca, y en su ira mandó a apresar al indio, luego hizo que lo llevaran hasta la cima de una montaña para dejarlo atado a una roca a merced del frío y del hambre.

Los días pasaron y el indio guerrero pasaba llorando y gritando desde la cumbre el nombre de su amada. La lágrimas de Cayaguanca inundaron su alrededor y poco a poco fueron transformando en roca, hasta cubrirlo por completo y formar el enorme peñón que hoy lleva su nombre. La princesa al poco tiempo murió de amor.

Según la leyenda, en las noches más frías aún se escucha a lo lejos la voz del indio llamando a la que fue su novia.

Esta y otras historias se entretejen en torno a ese enorme peñón, que se halla enclavado en la cima de una montaña, a unos mil metros de altura.

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