El padre sin cabeza

La leyenda del padre sin cabeza cuenta que él sale atravesando las puertas de las iglesias todos los días viernes del año por las noches, especialmente en las que no hay luna.

El padre sin cabeza

En los lugares, como en San Salvador, donde hay más de una iglesia se pasea entre ellas; en los pueblos donde solo hay una iglesia sale a recorrer las calles y luego más tarde vuelve atravesando la puerta principal aunque esté cerrada.

Algunos que le han visto aseguran que también sube al campanario de la iglesia y que desparece misteriosamente ahí. Su aspecto es el de un hombre alto, pero que no tiene cabeza, solamente el cuerpo. Va con una sotana oscura y un rosario en la mano, caminando por las calles, como un alma en pena, como un fantasma errante, sin decir nada.

Algunas personas que andan por las calles de El Salvador a altas horas de la noche cuentan que lo han visto, y que cuando se les acerca sienten un frío helado paralizante, se quedan paralizados y mudos por mucho tiempo sin poder decir ni una palabra de lo que les ha ocurrido.

Para algunos es un suceso que les ha dado una lección para no andar transnochando o en malos pasos. Se cree que lo que el padre sin cabeza hace es buscar su cabeza, ya que va sin ella, y lo hace principalmente en las iglesias de las ciudades o pueblos de El Salvador.

Cuentan también que suele aparecerse más a menudo en las iglesias donde han muerto sacerdotes en extrañas circunstancias.

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